lunes, 26 de septiembre de 2011

TESTAMENTO

Te doy mis ojos, para que veas en ellos la humildad del que espera sin esperanza.

Te regalo mi sonrisa, para que ella te alegre cada día cuando despiertes.

Te cedo mi piel, para que la navegues cuando seas barca a la deriva buscado puerto.

Te entrego mi sangre, para que la unas a la tuya en un pacto intemporal y secreto.

Te regalo mis ocasos y mis auroras.

Te doy mis éxitos para que también sean tus triunfos.

Te entrego las lágrimas de mis fracasos, para que comprendas mis debilidades.

Te ofrezco mi memoria, para que mi corazón nunca te olvide.

Te dono mi pasado, para que lo borres hasta tu aparición.

Te ofrezco mi presente, para que lo manejes a tu antojo.

Te encomiendo mi futuro, para que lo camines a mi lado.

Te cedo mis márgenes, mis límites, mi tiempo, mis sueños…

Mis rincones oscuros, mis zonas erróneas, mis defectos escondidos, mis virtudes ocultas, mis obsesiones inconfesables, mis miedos, mis deseos, mi poesía, mis acordes prohibidos, mis danzas sensuales, mi moral, mi estilo, mi lenguaje interno, mi faceta humana, mi ser terrenal….

Sólo me quedaré este retazo inmortal:
esta vida paralela,
esta realidad virtual.

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